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lunes, 4 de mayo de 2015

Un día en Bricolandia

Esta entrada sin lugar a dudas la titularía:
Cómo sobrevivir a la ruta del bricolaje.

Pero antes de todo, haré una breve descripción de lo que yo llamo la Ruta del Bricolaje.

En Mallorca existen varias tiendas (no se si considerarlo grandes almacenes ya que son gigantes...) de bricolaje.
Estas tiendas son:
Leroy Merlín.
Bauhaus.
BricoDepot.

Lo sé, son solo tres, pero si vais con vuestra pareja un/a apasionado/a del bricolaje, la estancia por estas tiendas se hace tan larga que parece que estés en el mismísimo puto Disneyland del bricolaje... Y MÁS SI EN UN DIA TE HACES LOS TRES SITIOS!!!

Bien... Antes de soltar mi rollo... Quiero dar un sabio consejo.

"Si tu pareja es un/a friki del bricolaje y un sábado por la mañana te suelta eso de: "Vamos a pasar el día juntos visitando la tienda Brikiloquesea... Porfa que así pasaremos unas horas juntos..." CUIDADO! Es una trampa mortal ya que os hará hacer la Ruta del Bricolaje!"

Así es como empieza mi pesadilla... En serio, no os podéis ni imaginar lo mucho muchísimo que odio ir a este tipo de sitios.

No se porqué motivo pero son GIGANTESCOS, así que si se te ocurre salir a pasear con tus zapatos más bonitos... Olvidate, saca a las deportivas más cómodas que tengas porqué te harán andar más que en el Camino de Santiago.

Otra cosa que odio es que las zonas de decoración súper fashion están a tomar por c*** de la zona de herramientas de nombres chungos donde tu pareja desea perderse. ¿Por qué? ¿Es a propósito verdad?
Para mi esto fue una gran desventaja ya que tonta de mi, pensando que no tardaríamos nada, DEJÉ EL MÓVIL EN CASA!!!

Uno no sabe lo ridículo que es perder a la pareja en una tienda de bricolaje... Hasta que te pasa! Y yo sin el móvil encima!
¿Pero cómo iba a ir a información para que avisaran por megafonía a decir que había perdido a mi novio? Vamos... Eso habría sido una pérdida de dignidad ÉPICA!

¡¡¡Y NO, NO SE CUAL ES SU NÚMERO DE TELÉFONO!!!

Tras recorrerme la tienda cuyo nombre ni me acuerdo ya que estuve tantas horas en ellas que perdí la noción del tiempo, logré encontrar a mi novio, que ni se había dado cuenta de que no estaba a su lado (¡¿EN SERIO?!), me lo encontré super feliz cogiendo tornillos como si aquello fuera una tienda de chucherías con sus balanzas y sus bolsitas... ¿En serio a alguien se le ocurrió esa maléfica idea? ¿Saben la de horas que se puede pasar mi novio allí? Cientos de horas! Porqué es un friki del bricolaje y disfruta en este tipo de sitios.

Solo pediré una cosa, de todo corazón.
Si algun PROPIETARIO de una tienda de BRICOLAJE lee este post, haga el siguiente favor a mi y a las cientos de millones de mujeres que tienen un novio friki del bricolaje:

Pongan una sala de espera para dejar a las novias que no queremos recorrer su comercio. 

En Ikea a los niños los dejan en una sala llena de bolas... Pues para nosotras (por suerte seguro que a muchos hombres con novia friki del bricolaje les gusta y se lo pasan pipa los dos juntos) nos iría genial una sala con sofás (cómodos que a mi me tocaría pasar mogollón de horas sentada allí...), revistas y una televisión con los canales Divinity y Cosmopolitan TV, porqué en esos momentos me ponen el programa de Bricomania y del cabreo saco al vasco manitas de la pantalla del televisor.

Así de simple, ah bueno y si hay café o té también iría de coña.

Volviendo a mi pesadilla, suerte que llevé calzado cómodo pero es que me hizo andar tantas horas que salí con dolor de pies y cabeza...

Por cierto, otra cosa que me parece horrible de estos centros son esos carritos enormes que te hacen perder la dignidad en el momento en que intentas girar una curva... Por suerte mi novio es un crack de la conducción de carritos de centros de bricolaje, por lo que siempre los lleva él.

¿Habéis hecho la Ruta del Bricolaje? ¿Lograstéis sobrevivir?

Yo lo tengo bien claro, la próxima vez que mi novio me pida que le acompañe, le daré una foto mía. ¡Nunca más volveré a pasar por esto!

Besis.

Eva

lunes, 5 de enero de 2015

Sobreviviendo a las tiendas de bricolaje


Aquí va otra de mis batallitas de yaya cebolleta... Esto ocurrió a finales de 2014... Tal vez no lo sepáis aun, pero... he desarrollado fobia a las tiendas de bricolaje. Ahí va mi experiencia personal con este tema...

Ir de compras a tiendas de bricolaje es toda una prueba de obstáculos para mi.

Primero de todo, empezaré contando el “que hago yo en una tienda de estas”. Bien, en mi casa estamos al más puro estilo de Esta casa es una ruina, de Tom Hanks. Una pareja joven (si, bueno, en los treinta y pocos), en una casa vieja y un poco dejada, haciendo reformas.

¿Sabéis esos programas de reformas de casa en los que hay un jefe de obra guapete y todo un séquito de obreros que hacen una casa a toda leche?
Pues bien, eso son programas de Ciencia Ficción, ya que la realidad, tristemente, es muy distinta.

Pues gracias a las reformas he descubierto lo que son tiendas tipo Leroy Merlin, BricoDepot, etc. y las pequeñas ferreterías. Todo ello era antes un mundo desconocido y sin interés alguno por descubrir, pero como mi chico insistió en que yo eligiera baldosas y un sinfín de complementos para la casa, no quedó otra...

Tras visitar las grandes tiendas de bricolaje de Mallorca, descubrí algo que me dejó aterrada: tengo un gusto atroz para decorar baños. Si yo quería un baño naranja o en tonos lilas, mi chico me convencía (y lo cierto es que tiene muchísima razón y buen gusto) y me enseñaba otras paletas de tonos, un poco más apagados que incluyendo complementos de otros colores queda divino de la muerte.

A lo que iba, tras haber vivido 3 semanas sin tener retrete, teniendo que ir a hacer mis necesidades entre los naranjos (si, vivo felizmente en una casita en el campo) y sufrir una diarrea que casi me lleva al más allá, por fin tuvimos el WC instalado. Pero no os vayáis a pensar que reformar un baño desde cero es tan fácil... no, y sino que se lo digan a mi novio, al cuñado y a mi cuñada, que con mucha paciencia venía a estar con nosotros para ayudarnos (sobre todo a mí) a pasar el trance de mear en la naturaleza.

Así que hoy llegó el día. El día en que por fin podíamos comprar gran parte del mobiliario que nos hace falta en el baño, todo ha sido gracias a un super ofertón (yo aun sigo alucinando ya que nos hemos ahorrado la friolera de más de 200€) en una de estas tiendas.
Como soy una experta en ir de compras, o más bien, en evitar ir de compras en plenas rebajas, nos hemos levantado a las 7 de la mañana para poder estar allí a poco más de las 8.
Increible señores, ¡pero ya había gente comprando, o peor aun, saliendo de la tienda a las 8:10 con su compra ya hecha!

¡¿Pero quién c*** se levanta tan pronto para a las 8:10 irse con la compra hecha de un sitio de estos?! Flipante...

Pero lo más cuqui, o mejor dicho, la idea más buena, ¡es que habían preparado el desayuno para los clientes! Había café calentito, leche, galletas y hasta batidos de chocolate para los más peques. Bueno, nosotros al terminar la compra hemos ido a tomarnos un rico batido de chocolate y unas galletitas...

¿Y creéis que aquí acaba mi entrada? Pues no, no sin antes contar uno de los momentos más vergonzosos de mi vida... El tener que llevar un carro de compra de ese tipo de tienda.
No son como los del Carrefour, que los domino como si fuese una profesional de los rallyes, son unos armatostes enormes, que se necesita fuerza bruta para moverlos y para colmo las ruedas van para donde quieren... Así que, lo admito, un dependiente de la tienda me ha tenido que explicar como llevar el carrito para poder llegar a la sección donde estaba mi novio esperandome...

Muy humillante, pero por suerte tenía un rico batido de chocolate esperandome a la puerta de la entrada.
Así que ya sabéis anti-fans de tiendas de bricolaje, si váis, ¡id siempre acompañados por alguien que tenga la fuerza de un oso y la paciencia de un león!

Pasad un buen día ;-)

Eva